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Proyecciones Climáticas Regionales, Iniciativa: México – Reino Unido

Por: Dra. Ruth Cerezo Mota. IIUNAM

Como parte de las “Proyecciones Climáticas Regionales, Iniciativa México – Reino Unido” (por sus siglas en inglés: RECLIM-UK), el Instituto de Ingeniería de la UNAM a través de la convocatoria “2016 del Fondo de Colaboración Internacional del II”, se encuentra estudiando la influencia de la actividad antropogénica en eventos hidrometeorológicos extremos en México; en específico la ocurrencia de un invierno particularmente húmedo en el noroeste en 2004 y un verano anómalo en el sureste en 2005.

En conjunto con las Universidades de OXFORD, CICESE Y LORAX, se ha determinado que el invierno de 2004 fue un invierno muy húmedo en California y en el núcleo de la región de América del Norte (el segundo más lluvioso de los últimos 30 años). Por su parte, el verano de 2005 resultó ser una de las temporadas de monzones más secos en México y con muy pocos huracanes en el Pacífico Oriental.

Sin embargo, en el Atlántico, el verano de 2005 ha registrado la temporada de huracanes más activa, con 15 huracanes (la media para esta cuenca es de 6 huracanes por año). Wilma, el huracán más intenso de esta cuenca, en función de la velocidad del viento, llegó a tierra en Cancún causando pérdidas de estructura estimadas entre 2 mil y 5 mil millones de dólares (según lo informado por Crawford & Co).

Por otra parte el huracán Stan produjo fuertes lluvias en Veracruz e inundaciones en gran parte del sur de México y América Central. El paso continuo de los sistemas ciclónicos tropicales durante el año 2005 en el Golfo de México se tradujo en uno de los años más húmedos en Veracruz en los últimos 30 años. El huracán Katrina tocó tierra en la costa este de EE.UU., produciendo pérdidas de seguros de reclamación estimados en $71 mil millones de dólares. Las pérdidas totales de ese año tras el paso de Katrina, Rita y Wilma se estimaron en $117 mil millones de dólares (según lo informado por Swiss Re).

Finalmente, el sistema oceánico-atmosférico durante el invierno de 2004 registró un evento del Niño muy débil y en el verano del 2005 hubo una Niña muy débil también, por lo tanto el ENOS (El Niño Oscilación del Sur) no explica por sí mismo las precipitaciones extremas durante la región del monzón durante el invierno, ni la intensidad y el número de huracanes en el Atlántico en el verano de 2005.

Al generar cientos de simulaciones se obtiene la robustez estadística para reducir la incertidumbre de los resultados y analizando estos datos se sabrá si estos eventos son producto de la variabilidad natural del sistema o si se pueden atribuir a la actividad antropogénica. Los modelos climáticos regionales requieren información de temperatura, humedad y vientos para poder resolver las ecuaciones de conservación del momentum, de masa y de energía.

Esta clase de experimentos permitirá tratar de entender si la ocurrencia de eventos climáticos anómalos se debe a la actividad del hombre y con esta información los tomadores de decisiones tendrían las evidencias científicas para poder elaborar e implementar programas más adecuados que eviten mayores pérdidas y mitiguen el cambio climático. De ahí que se desee investigar el papel de la actividad humana sobre este período en particular.

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