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Priorizando las áreas de enfoque tecnológico

Fuente: SIWW

Con el fin de abordar los principales impulsores de la innovación identificados en el Capítulo 1, los participantes de la Cumbre coincidieron en la necesidad de dar prioridad a diferentes Áreas de Enfoque Tecnológico (AETs) para el agua potable y aguas residuales. Las Áreas de Enfoque Tecnológico fueron clasificadas según las cuatro categorías siguientes:

1. Prioridad Alta (metas/oportunidades asequibles).
2. Prioridad Alta (disruptiva).
3. Prioridad media.
4. Prioridad baja.

Los criterios generales para la clasificación de las Áreas de Enfoque Tecnológico (AET) fueron el impacto de cada AET en el sector agua y el esfuerzo/recurso necesario para llevar las AET a la realidad.

Impacto

El impacto es el grado en que un problema puede ser resuelto, se entiende como la capacidad de las AET de abordar uno o varios de los impulsores de la innovación identificados. Se consideraron varios criterios: ¿Es posible estandarizar la nueva tecnología, considerando las posibles economías de escala y haciéndola más accesible? ¿Es posible replicarlo para las diferentes aplicaciones y mercados geográficos, haciéndola adaptable al contexto local y a las necesidades específicas? ¿El producto puede ser creado rápidamente para satisfacer la demanda?

Ya que la innovación no significa sustituir todas las tecnologías disponibles con soluciones completamente nuevas, se debe considerar el potencial de las tecnologías establecidas y la forma en que se podrían actualizar o adaptar.

Ciertamente, la capacidad de adaptación de una tecnología determina su aplicabilidad en varios contextos. La escalabilidad de una tecnología es importante porque su eficiencia y eficacia no deben comprometerse cuando su adopción se amplía. Se destacó durante la Cumbre (SIWW 2015) que necesitamos de una tecnología que realmente funcione, señalando el hecho de que muchas tecnologías con el tiempo han demostrado ser ineficaces cuando se aplican a gran escala. Se acordó que la etiqueta de "alta prioridad" debe otorgarse a las tecnologías que tienen los más altos beneficios potenciales a futuro y que sean adaptables a diversas circunstancias.

Los participantes consideraron que el rendimiento es uno de los principales criterios para evaluar una tecnología, e incluye la fiabilidad, la seguridad de la operación, y la capacidad para cumplir con los estándares de calidad del agua potable o de descarga de aguas residuales. El rendimiento, sin embargo, no sólo debe ser evaluado de acuerdo con el resultado, sino también con respecto a otras consideraciones, tales como el consumo de energía y el entorno de trabajo: por ejemplo, las tecnologías más adecuadas para entornos urbanos densos serían aquellas que son compactas, eficientes energéticamente y causan el menor trastorno posible (como el ruido u olores).

Otro criterio en el que se hizo hincapié fue la rentabilidad de la inversión, que debe ser lo suficientemente importante para motivar a los actores clave como los Organismos Operadores y empresas privadas a invertir en la tecnología. Los factores tales como el impacto ambiental y social de la tecnología tampoco deben ser ignorados. El objetivo es evitar solucionar un problema creando otro: por ejemplo, si bien los procesos de membrana de OI son particularmente eficaces en la eliminación de contaminantes, generan salmuera que tiene que ser tratada antes de su disposición.

Esfuerzo/Recurso

El esfuerzo/recurso abarca la rentabilidad, el respaldo financiero y el tiempo requerido para desarrollar una tecnología -desde la escala de laboratorio a la prueba piloto y la primera referencia a la comercialización a gran escala-, así como su complejidad.

Un punto clave que se planteó fue lo difícil que es que la tecnología aceptada por los usuarios finales y consumidores. La operación, mantenimiento y desarrollo de la tecnología requieren habilidades o recursos (como la energía y productos químicos muy específicos); y dichos recursos ¿están disponibles localmente en la actualidad y a futuro? Por ejemplo, una tecnología que es altamente dependiente de las importaciones extranjeras para su funcionamiento debe evitarse, a menos que el operador controle parte de la cadena de suministro. Del mismo modo, el uso de tecnología avanzada implica la formación del personal responsable de su operación. Por ejemplo, hay una mayor necesidad de operadores debidamente capacitados en las tecnologías más avanzadas, como el caso de la aplicación de membranas, procesos microbianos modernos, biología molecular, o en relación con las comunicaciones avanzadas o automatización de los sistemas de control. En consonancia con esto, la apropiada tecnología y la transferencia de conocimiento son necesarias para el uso sostenible: por ejemplo, los sensores inteligentes de red requieren una red de radio para comunicarse.

Además, una tecnología debe evaluarse tomando en consideración su ciclo de vida, no sólo de capital y los costos operativos. Como las consecuencias pueden ser tanto financieras y sociales, la comparación deberá efectuarse entre el costo y los beneficios a largo plazo. Una solución podría parecer de bajo costo al inicio pero impone daños ambientales a la larga, para lo cual la economía y la sociedad tendrían que pagar en última instancia.

En segundo lugar, es importante que los países estén conscientes de la necesidad de una tecnología innovadora, así como de crear un entorno que fomente el desarrollo de estas tecnologías. Las políticas y los programas gubernamentales (incluidas las subvenciones, el financiamiento y las instalaciones) pueden contribuir a mitigar los riesgos financieros asociados con la inversión de esfuerzo y recurso en el desarrollo y prueba de nuevas ideas. Esto resulta especialmente importante para las empresas que hagan un mayor esfuerzo en I+D con menos dudas sobre cómo se verían afectados sus resultados finales.

Descripción general de los niveles prioritarios de las AET identificadas

La Hoja de Ruta Tecnológica Global proporciona una visión general de los niveles de prioridad de las 28 AET analizadas en la Cumbre. Estas AET se detallarán en los siguientes 3 capítulos sobre: (i) las AETs conjuntas aplicadas tanto al agua potable como al tratamiento de aguas residuales, tales como los procesos biológicos y la tecnología para la recuperación de agua (ii) las AET sobre Agua Limpia, que implican una alta eficiencia energética y desalación ambientalmente sostenible, la recopilación de datos, y los datos en tiempo real de la minería para la gestión de la demanda de agua y de los activos, incluyendo el control de inundaciones (iii) las AET sobre aguas residuales que desarrollan mejores técnicas de gestión de lodos, membranas resilientes para la OI, y optimizar los sistemas de recolección de aguas residuales. Adicionalmente, los cuadros de información dentro de los capítulos sobre las AET también ofrecen alguna frontera o tecnologías emergentes a considerar, tales como los relacionados con las tecnologías de membrana/separación, los procesos biológicos, la recuperación de recursos, la oxidación y desinfección.

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