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El agua, el empleo y la buena ciencia

Por: Callum Clench, Director Ejecutivo / IWRA y Patrick Lavarde, Presidente / IWRA

El 2015 fue un año dinámico en la formulación internacional de políticas en la esfera del agua. Se ha producido una mayor prominencia del agua en la agenda global, y organismos como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) se han esforzado para demostrar cómo las políticas relativas a la dotación de agua dulce y su buena gestión pueden tener un profundo efecto en el crecimiento económico y la sostenibilidad de dicho crecimiento. Es oportuno que el Día Mundial del Agua de este año (22 de marzo) tenga la finalidad de fomentar la relación entre el agua, crecimiento económico y el empleo.

El agua posee la facultad de ser altamente constructiva en una amplia gama de sectores a nivel mundial que van desde la alimentación y la salud, a la energía y el transporte, pero este factor de aceleración del crecimiento sólo puede ser aprovechado si nuestra seguridad y resiliencia hídrica es sólida. Se calcula que para el 2050 más de 240 millones de personas no tendrán acceso al agua potable, si no se garantiza su seguridad (1). Un informe reciente concluyó que la "inseguridad hídrica actúa como un lastre en el crecimiento económico global (2), con pérdidas económicas alrededor del mundo debido a la falta de acceso al agua y saneamiento, se estima que en la región europea es del orden de $260 mil millones de dólares.

El agua también desempeñó un papel importante en la reciente Cumbre COP21 en París, donde actores gubernamentales e independientes se comprometieron por igual con las iniciativas de políticas, como el Pacto de París sobre Agua y Adaptación al Cambio Climático, y la Alianza Industrial para el Agua y el Cambio Climático, encaminada a reunir la colaboración de todos los actores para reforzar la seguridad hídrica. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU adoptados el año pasado hacen eco de esto (3). El 6º Objetivo de Desarrollo, dedicado al agua y al saneamiento, también aspira a reforzar las políticas con el fin de lograr para el año 2030: el acceso universal al agua potable, un aumento significativo en la eficiencia hídrica, y la ampliación de la cooperación internacional de las políticas de gestión hídrica. Logrando esto, seguirá el crecimiento económico.

Si bien los eventos tales como la COP21 han fomentado el diálogo entre los actores en el sector hídrico, resulta imperativo que las futuras políticas relacionadas con el agua y el crecimiento sostenible estén basadas en información y datos empíricos que deben ser compartidos colectivamente y utilizados de manera colaborativa. Si bien esta gestión colaborativa está relacionada esencialmente con la meta de la ONU sobre agua, un informe reciente de la OCDE que perfila sus "Principios sobre la Gobernanza del Agua", destacó cómo la infraestructura y la tecnología obsoletas están obstaculizando el flujo de datos sobre agua alrededor del mundo (4). Mientras que esté el flujo paralizado de la información implica la pérdida de oportunidades económicas constructivas, el potencial destructivo de las políticas de gestión deficientes podría tener efectos catastróficos.

En un informe del Instituto de Gestión de Riesgos de Sudáfrica (IRMSA) titulado: "Impacto del fracaso de la presa de Kariba", se descubrió que la estructura de la presa, el mayor embalse artificial en el mundo, fue comprometido, y que "si no se hace algo, la presa se colapsará dentro de tres años (5). La presa de Kariba, un proyecto a ambos lados de la frontera de Zambia y Zimbabue, fue inicialmente concebida para satisfacer las crecientes necesidades de energía del sur de África, que representa el 40% de la capacidad hidroeléctrica de la región. La presa sirve también como centro de abastecimiento para el "Cinturón de cobre"; una frontera minera de cobre ocupando Zambia y la República Democrática del Congo. El informe destaca cómo la administración local había identificado los problemas estructurales de la presa, sin embargo, había esperado 10 años para adoptar medidas, contratando sorprendentemente a un arquitecto que, previamente, había supervisado fracasos bien documentados en el sector.

Contrastando las deficientes prácticas de gestión y la falta de transparencia evidenciada en la presa de Kariba, está el caso de éxito de la cuenca del río Rin, que afecta a Alemania y Suiza, entre otros, el énfasis en la gestión y el uso colaborativo de información y datos resulta cada vez más evidente. En esta región, la explosión del crecimiento económico se dio debido al sólido desarrollo agrícola e industrial. Sin embargo, los riesgos medioambientales de dicho crecimiento incentivaron la cooperación internacional que derivó en políticas y enfoques innovadores para la gestión de inundaciones, en beneficio de todas las economías involucradas. Aunque la diversidad de situaciones alrededor del mundo significa que no existe una solución de "talla única" para la creación de crecimiento sostenible mediante la gestión del agua exitosa en todo el mundo, la tecnología puede atravesar y derribar estas barreras, ya que permite  que las soluciones vayan evolucionando con el tiempo y la escala según las necesidades.

Lo que resulta más revelador acerca de esta dicotomía entre el potencial del fracaso y las catástrofes y los caso de éxito sostenibles, es que las políticas implementadas deficientemente y el uso inadecuado de los datos científicos se producen con mucha frecuencia en las regiones que no pueden permitirse a prescindir de las oportunidades de desarrollo sostenible. Las repercusiones potenciales del fracaso de la presa de Kariba, aparte de las terribles repercusiones humanitarias, dejarían a la mayor parte del África subsahariana sin una entidad que es "fundamental para la seguridad energética (6) y un déficit energético que equivale a la pérdida del 40% (7) de la capacidad de la región. Con el carácter central del agua en los distintos y numerosos sectores, la región podría experimentar una drástica caída en la producción alimentaria y en la capacidad de producción, dejando las economías con finanzas perennemente estranguladas ante una explosión de la pobreza.

Ejemplos como estos ponen de relieve los diversos factores en la formulación de políticas exitosas hacia el progreso. Con su mayor enfoque sobre el agua y su escasez, los órganos rectores y los actores deben tomar medidas y promulgar cambios en las políticas que nulifiquen el aspecto destructivo del agua, asegurando al mismo tiempo un enfoque en los elementos constructivos que la seguridad hídrica hace posible, y los consiguientes beneficios para el crecimiento económico.

1 Principios sobre gobernanza del agua de la OCDE, junio de 2015
http://www.oecd.org/gov/regional-policy/OECD-Principles-on-Water-Governance-brochure.pdf
2 Sadoff, C.W., Hall, J.W., Grey, D., Aerts, J.C.J.H., Ait-Kadi, M., Brown, C., Cox, A., Dadson, S., Garrick, D., Kelman, J., McCornick, P., Ringler, C., Rosegrant, M., Whittington, D. and Wiberg, D. (2015) Garantizar el Agua, Sostener el Crecimiento: Reporte del GWP/OECD sobre Seguridad Hídrica y Crecimiento Sostenible de la Universidad de Oxford, Reino Unido.
3 Naciones Unidas, "Objetivos de Desarrollo Sostenible: 17 objetivos para transformar nuestro mundo", 2016.
Disponible en URL: http://www.un.org/sustainabledevelopment/
4 Principios de Gobernanza del Agua de la OECD, Junio 2015, http://www.oecd.org/gov/regional-policy/OECD-Principles-on-Water-Governance-brochure.pdf
5 Ibid, p. 22.
6 Ibid, p. 13.
7 Ibid, p. 2.

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