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Desarrollo sustentable, ¿es posible en mi empresa?

Por: L.C.C. María Gabriela Hernández González, Comunicación Social OOAPAS Morelia, Michoacán

Sustentabilidad: el uso de bienes y servicios que responden a necesidades básicas y proporcionan una mejor calidad de vida, al mismo tiempo que minimizan el uso de recursos naturales, materiales tóxicos y emisiones de desperdicios y contaminantes durante todo el ciclo de vida, de tal manera que no se ponen en riesgo las necesidades de futuras generaciones. - Definición propuesta en el Simposio de Oslo en 1994 y adoptada por la 3º sesión de la Comisión para el Desarrollo Sustentable (CSD III) en 1995.

El 12 de diciembre de 2015 se aprobó el Acuerdo de París, que reconoce el cambio climático como un problema que le concierne a toda la humanidad y demanda la cooperación más amplia posible de 195 países y su participación en una respuesta internacional efectiva para reducir las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Este Acuerdo será firmado en abril de 2016 por las potencias económicas y los países en desarrollo involucrados, para realizar proyectos a gran escala considerando el desarrollo e intercambio tecnológico, la mitigación de los efectos adversos del cambio climático, la financiación y  facilitación de las medidas, entre otros puntos.

El Acuerdo de París direcciona las metas de todos los países hacia un objetivo en común: preservar el planeta. Pareciera una misión sólo para líderes mundiales, donde el resto de los mortales pudiéramos sentirnos abrumados, incapaces de hacer algo o incluso indiferentes al respecto. Pero, ¿podemos hacer algo?

La sustentabilidad: acciones locales, acciones reales

Hay una infinidad de artículos con datos duros sobre niveles de contaminación, estrategias integrales para optimizar procesos técnicos, consumo de materia prima, responsabilidad social y empresarial. Pero creo importante resaltar aquí que el engranaje básico que hace funcionar a una empresa o institución son las personas: ellas permean el comportamiento organizacional con sus creencias, costumbres y hábitos. Si se introduce una motivación en la dinámica laboral que mejore las formas de trabajo y el manejo de insumos, estaremos dando un primer gran paso hacia la sustentabilidad práctica, real. Una pequeña idea puede germinar y modificar acciones a gran escala. Y si bien esto es un proceso lento con resultados a largo plazo, el avance es firme y constante.

Una empresa puede invertir millones en programas sustentables, adquiriendo maquinaria que reduzca niveles de contaminación, o sustituyendo materia prima por materiales menos agresivos para el medio ambiente. Pero esto debe ir de la mano de un proceso de re-educación del trabajador, en quien recaerá la operación de las máquinas y el manejo de los productos; de él dependerá aprovechar todo al máximo o desperdiciarlo.

Es posible que los directivos y las áreas de marketing y comunicación social estén familiarizados con el tema del desarrollo sustentable, pero ¿qué pasa con los mandos medios o la fuerza obrera que sostiene a una empresa?

Quien no esté inmerso en el tema, al escuchar “desarrollo sustentable” por lo general tendrá la percepción de que se trata de un concepto lejano e inasible en el quehacer diario. Incluso puede pensarse que es un tema de moda o de interés sólo para las nuevas generaciones.

Hasta hace poco se pensaba que modificar y automatizar un hábito requería 21 días. Un estudio reciente del University College de Londres afirma que para adoptar un nuevo hábito se necesitan 66 días, sin embargo, el número de días es relativo; el cambio depende de factores como la perseverancia, las habilidades, de las variables psicológicas de la personalidad y del interés. Y para cambiar una conducta grupal en un área de trabajo podría requerirse un poco más de tiempo, siempre y cuando se logre el compromiso de todos los miembros del equipo.

Para que un cambio de hábitos realmente se logre la clave es comunicar en todos los niveles de la empresa o institución, explicando de manera clara la importancia del cambio y manteniendo bien informados a todos los trabajadores sobre lo que se quiere lograr; y más aún: convencer que dicho cambio beneficiará a todos.

Se puede empezar con un pequeño cambio en algún hábito cotidiano, como los que a continuación se sugieren:

Fomentar el uso de correo institucional para el envío documentos.

Un ejemplo: se puede crear una Intranet (red interna de comunicación) para uso exclusivo de los empleados. En ella, todas las áreas de la empresa podrían enviar documentación y oficios de forma rápida y eficaz a través de correos electrónicos institucionales.
Cómo explicar el cambio: mencionar los beneficios del medio electrónico, resaltando la rapidez, la seguridad y el respaldo de información de una manera eficaz, instaurando el acuse de recibo con un correo de respuesta o una firma digital.
Beneficio: ahorro de papel, ahorro en consumo de tóner para copiadoras, ahorro en compra de tintas para impresoras, ahorro de combustible para los vehículos de mensajería; reducción de tiempo de respuesta de oficios y documentos; optimización de espacios para archivar documentos; mayor seguridad en respaldo digital de documentación.

Promover un transporte colectivo para la ruta casa-trabajo-casa.

Un ejemplo: de acuerdo con las características y posibilidades de cada institución, se pueden identificar en la ciudad tres ubicaciones estratégicas donde los trabajadores podrían tomar un transporte proporcionado por la empresa para ir al lugar de trabajo y regresar a su hogar.
Cómo explicar el cambio: explicar las ventajas de dejar el auto en casa, como el ahorro de combustible y el bienestar emocional del trabajador al disminuir el estrés por conducir y buscar espacios seguros de estacionamiento.
Beneficio: ahorro de combustible, disminución de la contaminación por gases tóxicos, puntualidad del personal, reducción de estrés por conducir en horas pico, refuerzo del sentimiento de pertenencia de los trabajadores hacia su empresa, reducción u optimización de los extensos espacios de estacionamiento en la institución, mejor ambiente laboral.

Reducir el consumo de desechables en espacios de trabajo.

Un ejemplo: en áreas administrativas es común ver despachadores de agua fría y caliente con vasos de papel o unicel a disposición del personal. Podría reducirse el uso de vasos desechables si se regalara a los trabajadores una taza personalizada con el logo de la empresa. En alguna fecha conmemorativa (como aniversario de fundación) podría regalarse a cada trabajador una taza o un termo con el logo de la institución, y promover que los trabajadores la usen en sus oficinas y áreas de descanso.
Cómo explicar el cambio: apelar al sentimiento de pertenencia, que cada trabajador se sienta parte de la familia empresarial, reforzando esto con una campaña emotiva sobre la fecha en que se entrega el regalo y la responsabilidad social que tienen en sus manos al usar la taza en lugar de utilizar un vaso desechable.
Beneficio: reducción de costos en consumibles desechables, refuerzo del sentimiento de pertenencia de los trabajadores hacia su empresa, ahorro en presupuesto, limpieza.

Tres ejemplos, tres beneficios directos en el desarrollo sustentable de una empresa: ahorro de papel, menor consumo de combustible, reducción en el uso y desecho de plásticos.

¿Qué puede salir mal?

Las propuestas pueden verse muy bien por escrito. ¿A quién no le gustaría reducir la compra de consumibles de toda la empresa en un 38%, por ejemplo? Puede parecer tentador, pero las expectativas altas pueden convertirse en metas inalcanzables. Cada área tiene sus particularidades (como el número de empleados o los requerimientos de material para su dinámica de trabajo); si no se logra la meta, las personas comprometidas con la propuesta se sentirán frustradas y el desánimo general dificultará que se haga un segundo o tercer intento.

El cambio hacia la sustentabilidad real debe empezar con pequeñas acciones diarias; así, una vez que se ha conquistado un buen hábito, se podrán identificar nuevos hábitos del mismo nivel de complejidad para sumarlo al que ya se adquirió. Y será más fácil convencer al equipo de trabajo para que lo adopte.

Antes de establecer una meta en números o pesos, es importante ir sembrando la idea del hábito en las áreas de trabajo para que su inserción sea bien recibida. La comunicación clara sobre el objetivo de los nuevos hábitos es imprescindible para que las personas entiendan por qué van a cambiar sus costumbres.

Aunada a la campaña interna para adquirir el nuevo hábito, una felicitación o una compensación simbólica puede ser un refuerzo positivo: los integrantes de un equipo de trabajo estarán más dispuestos a continuar con los cambios si son recompensados por los directivos, y es más probable que las nuevas conductas de trabajo se vayan contagiando a otras áreas.

Al lograr la inserción de un buen hábito laboral en una empresa local, el beneficio no sólo se traduce en reducción de costos, sino en un cambio de mentalidad en las personas; y este cambio se extenderá a cada familia, a cada hogar, acercándonos más al éxito real de un proyecto tan ambicioso como la sustentabilidad global.

 

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