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Estrategias de resiliencia ante inundaciones
Protección de los Organismos Operadores en tiempos de incertidumbre

Por: David Goldbloom-Helzner y Mikko McFeely / AWWA

Las inundaciones constituyen un riesgo permanente para los servicios de agua y las poblaciones. Las estrategias de mitigación del riesgo de inundaciones implementadas con éxito, pueden prevenir los peores efectos de estos eventos en los sistemas de agua y aguas residuales.

Como lo demuestran los recientes eventos de tormenta en el sur de Estados Unidos y en toda Europa, las inundaciones son una de las amenazas naturales más frecuentes y costosas a nivel mundial. Pueden darse como resultado de las tormentas tropicales, huracanes, intensas lluvias, marejadas, o el deshielo de primavera. Los organismos operadores de agua potable y aguas residuales son particularmente vulnerables a las inundaciones porque están a menudo ubicados en las zonas bajas.

Los efectos de las inundaciones en los organismos operadores de agua potable y aguas residuales incluyen daños en los equipos, desconexión de los tanques de productos químicos, rupturas en ductos de distribución, y cortes de energía. Los fenómenos meteorológicos extremos, el aumento del nivel del mar, y los cambios proyectados en las precipitaciones intensas, plantean desafíos de inundaciones severas para los organismos operadores de agua potable y aguas residuales. No obstante, los organismos operadores pueden tomar medidas para incrementar su resiliencia ante este tipo de eventos.

Para el sector hídrico, la capacidad de resiliencia contra inundaciones se refiere a la capacidad de los organismos operadores de agua y aguas residuales para enfrentar un evento de inundación, minimizar los daños, y recuperarse con rapidez de las interrupciones del servicio. Los organismos operadores pueden crear resiliencia mediante la implementación de medidas de mitigación, tales como una actividad de planificación de emergencias (p. ej., un plan de emergencia), una modificación/actualización del equipo (p. ej., la elevación de los equipos eléctricos), o un proyecto de nueva inversión de capital o de construcción (p. ej., la creación de una barrera alrededor de los bienes básicos).

La implementación de dichas medidas de mitigación requiere de inversiones financieras por parte del organismo operador. Sin embargo, la mitigación de inundaciones puede evitar costosos daños y permitir al organismo operador proveer un servicio más confiable a sus clientes durante un desastre.

Un organismo operador solicita ayuda

A una pequeña empresa de agua potable en Berwick, Maine, le preocupaban los eventos de inundación en un río cercano. En mayo de 2006 y abril de 2007, el Departamento de Agua de Berwick (BWD por sus siglas en inglés) se vio afectado por dos eventos de “inundación de cada 100 años”. En ambos casos, el camino de acceso a las instalaciones de BWD quedó interrumpido por las graves inundaciones que también ingresaron a los depósitos de agua de uso final. El personal del BWD no tenía la certeza de cómo abordar la consiguiente amenaza, por lo que solicitó ayuda a la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (USEPA por sus siglas en inglés).

El resultado fue un proyecto que involucró a los operadores del BWD, la agencia de primacía estatal, e ingenieros de la USEPA. El equipo de respuesta evaluó el riesgo de inundación del organismo operador y determinó cuáles activos eran vulnerables. Los activos esenciales incluyeron las bombas de proceso, tuberías de desbordamiento, depósitos de agua de uso final, instrumentación y controles eléctricos, y tanques de almacenamiento de productos químicos. Los operadores del BWD y los ingenieros de la USEPA identificaron las opciones de mitigación para mejorar la capacidad de resiliencia del organismo operador a las inundaciones. Las opciones de mitigación a corto plazo incluyeron:

• colocación de sacos de arena en las entradas del organismo operador;
• instalación de preventores de contraflujo en las tuberías de rebose de baja altura;
• instalación de bombas recolectoras de mayor capacidad, aseguramiento o elevación de los tanques para evitar la flotación; y
• asegurar el almacenamiento de agua de uso final adecuado antes de los eventos de tormenta.

La mayoría de las opciones de mitigación fueron de bajo costo o tendrían otros beneficios en la operación. La USEPA ayudó al BWD a elaborar un plan para implementar las recomendaciones de mitigación. El plan especificaba la calendarización del proyecto y cómo algunas de las medidas de mitigación podrían incorporarse en el proceso de mejora de capital y gestión de activos. El plan también permitió la flexibilidad al sumar otras medidas a más largo plazo, cuando el financiamiento estuvo disponible y las condiciones requeridas incrementaron la protección contra inundaciones. El plan fue presentado a la administración del BWD, y, posteriormente, la mayoría de las opciones a corto plazo han sido implementadas. El BWD también aseguró una vía de acceso alterna para que el personal pueda entrar a la planta en caso de que la carretera principal se encuentre inaccesible durante un evento de inundación.

Guía de resiliencia ante inundaciones

Existen muchos otros organismos operadores propensos a las inundaciones en los Estados Unidos. La USEPA desarrolló una nueva herramienta, La resiliencia ante inundaciones: Una guía básica para los Organismos Operadores de Agua y Aguas Residuales (www.epa.gov/waterutilityresponse/build-flood-resilience-your-water-utility) para ayudar a aquellos organismos operadores que estén vulnerables ante esta amenaza. Esta guía fue diseñada para ser de particular utilidad a los pequeños y medianos organismos operadores y comprende hojas de trabajo interactivas, videos instructivos y mapas de inundación. Con base en el enfoque utilizado en Berwick, esta guía incluye cuatro pasos.

Paso 1: Comprender la amenaza de inundación. Las inundaciones dependen de varios factores, entre ellos: la precipitación, la topografía, el caudal del río, el drenaje y la marejada ciclónica. La amenaza de inundación se basa en la probabilidad de ocurrencia de tal evento de inundación. Un organismo operador puede evaluar su amenaza de inundación mediante la revisión de eventos de inundaciones pasadas, la identificación de fuentes de inundación (por ejemplo, deshielo de primavera y las inundaciones costeras), y el análisis de mapas de inundación.

La Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA) elabora cartografías de "inundación en 100 años" (un evento de inundación con una probabilidad de ocurrencia del 1% en un año determinado) y una más catastrófica de "inundación en 500 años" (un evento de inundación que tiene dos décimas de un por ciento de probabilidad de ocurrencia en un año determinado).

Los organismos operadores pueden trazar sus activos (p. ej., estaciones de bombeo, tomas, e instalaciones de tratamiento) en dichas cartografías para determinar si se encuentran en una llanura de inundación de 100 ó 500 años. La Guía de Resiliencia ante Inundaciones de la USEPA ofrece enlaces a las cartografías de inundación de FEMA, junto con una breve guía para ayudar al personal del organismo operador de agua a leer una cartografía de inundación. Los organismos operadores a lo largo de la Costa Este y la Costa del Golfo también pueden acceder a los datos de inundación de FEMA en la Cartografía de Inundación de Marejada Ciclónica de la USEPA: www. epa.gov/crwuisee-coastal-storm-surge- scenarios-water-utilities.

Siga el enfoque de cuatro pasos descrito en la guía de resiliencia ante inundaciones de la USEPA para ayudar a su organismo operador de agua y aguas residuales a ser más resiliente ante inundaciones.

Los organismos operadores deben considerar el proteger sus activos a un nivel de elevación específica o estándar. Las agencias locales, estatales y federales están desarrollando estándares de elevación para las infraestructuras críticas como los organismos operadores de agua y saneamiento. En la actualidad, el Estándar Federal de Gestión de Riesgo de Inundación (FFRMS por sus siglas en inglés) (www.fema.gov/ federal-flood-risk-management-standard-ffrms) se encuentra bajo revisión pública.

El FFRMS, se aplicará al utilizar los fondos federales para construir, o significativamente reequipar o reparar estructuras e instalaciones localizadas en las llanuras de inundación o sus alrededores. Las agencias federales pueden utilizar uno de los tres enfoques para establecer las elevaciones por inundación: la mejor ciencia climática disponible, la llanura de inundación de 100 años más 3 pies para acciones críticas, o la llanura de inundación de 500 años.

Paso 2: Identificar los activos vulnerables y determinar las consecuencias. En este paso, los organismos operadores identifican los activos vulnerables a las inundaciones y determinan las consecuencias de su pérdida en las operaciones del organismo operador. Los organismos operadores pueden utilizar esta información para identificar y priorizar los activos y operaciones que necesitan para protegerse de las inundaciones al máximo.

Para determinar qué activos u operaciones clave del organismo operador son vulnerables a las inundaciones, los organismos operadores deben llevar a cabo inspecciones in situ para localizar los activos y documentar las elevaciones. Los organismos operadores pueden comparar estas elevaciones con las elevaciones de amenaza en una cartografía de inundación. Dichos activos y operaciones que sean vulnerables a las inundaciones –cuya pérdida generaría graves consecuencias para el organismo operador– son candidatos para la mitigación y protección. La Guía de Resiliencia ante Inundaciones de la USEPA proporciona formatos de inspección in situ para recopilar los datos y tablas necesarias para determinar qué activos u operaciones deben protegerse.

Paso 3: Identificar y evaluar las medidas de mitigación. Los organismos operadores deben identificar las medidas de mitigación que puedan proteger los activos clave y las operaciones priorizadas en el paso precedente. Los ejemplos de medidas de mitigación incluyen los siguientes:

• Seguir los procedimientos de emergencia para tapar los tanques de almacenamiento de agua con antelación a las inundaciones.
• Elevar las fosas y otros equipos.
• Asegurar firmemente los tanques químicos.
• Construir barreras contra las inundaciones.
• Instalar generadores de reserva.

La Guía de Resiliencia ante Inundaciones de la USEPA ofrece muchos ejemplos de medidas de mitigación para los activos específicos del organismo operador (p. ej., tomas, tanques de productos químicos, estructuras de construcción, estaciones de bombeo, obras de cabecera, suministro de energía, y las instalaciones de tratamiento). La guía proporciona fotografías seleccionables de cada activo que conducen a una lista de posibles medidas de mitigación.

Después de identificar las posibles medidas de mitigación, los organismos operadores pueden evaluar qué medidas de mitigación deberán tomar con base al costo, eficacia y practicidad. Los organismos operadores también pueden considerar otros factores como:

• disponibilidad de fondos de fuentes federales y estatales;
• seleccionar una estrategia de mitigación que aborde un grupo de activos y operaciones similares (por ejemplo, bombas para agua cruda y bombas para agua de admisión);
• agrupar las medidas de mitigación para hacer frente de la mejor manera a una amenaza de inundación (por ejemplo, agrupar las bolsas de arena y las puertas a prueba de agua).

Las mejores medidas de mitigación pueden no ser necesariamente las soluciones más caras, sino más bien aquellas que proporcionan el mayor valor a un organismo operador. Algunas medidas efectivas de mitigación pueden implementarse con poco o ningún costo para un organismo operador.

Paso 4: Desarrollar el plan para implementar las medidas de mitigación. Los organismos operadores necesitan desarrollar planes para implementar las medidas de mitigación elegidas. El plan debe incluir las acciones propuestas, la calendarización del proyecto, líderes de proyecto, y los planes de financiamiento. En cuanto a las medidas de mitigación de inundaciones que implican grandes inversiones de capital e infraestructura, los organismos operadores deben integrar la decisión a seguir del proceso de planificación de gestión de activos del organismo operador. Un ejemplo de esto podría ser la integración progresiva de las bombas resistentes a las inundaciones cuando las bombas actuales deben ser reemplazadas.

Los organismos operadores deben considerar las operaciones generales y actividades de mantenimiento planificadas, al momento de decidir cuándo implementar nuevas medidas. Adicionalmente, un organismo operador debe consultar diferentes personas u organizaciones que estén involucradas en el proceso, incluyendo el consejo directivo del organismo operador, los gobiernos locales, las agencias de gestión de emergencias, funcionarios estatales de mitigación de riesgos, otros organismos operadores, y las empresas proveedoras. En materia de financiamiento, La Guía de Resiliencia ante Inundaciones de la USEPA proporciona un enlace a otra herramienta de la USEPA denominada: Federal Funding for Utilities—Water/Waste—water—in National Disasters (water.epa.gov/infrastructure/watersecurity/funding/fedfunds). La herramienta ayuda a los organismos operadores de agua potable y aguas residuales a identificar fondos federales para medidas de mitigación.

FORTALECIMIENTO DE LA RESILIENCIA

Las inundaciones son destructivas e implacables. Antes que ocurra el próximo desastre por inundación, los organismos operadores deben seguir este enfoque gradual para la resiliencia de inundaciones. Los clientes de los organismos operadores y agencias de primacía querrán saber que el organismo operador ha tomado las medidas razonables para evitar interrupciones en los servicios de agua potable y aguas residuales, en caso de inundación. Además, las medidas de mitigación adoptadas por los organismos operadores pueden ahorrar tiempo y dinero al reducir los daños potenciales tras un desastre. Siga el enfoque de cuatro pasos descrito en la Guía de Resiliencia ante Inundaciones de la USEPA para ayudar a su organismo operador de agua potable y aguas residuales a ser más resiliente ante las inundaciones.

* David Goldbloom-Helzner de la División de Seguridad del Agua de la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. (www.epa.gov), Washington, D.C.
** Mikko McFeely es participante de investigación del Instituto Oak Ridge para la Ciencia y la Educación con la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU.

1 This article, which initially appeared in English in the November 2015 issue of Opflow (Vol. 41, No. 11), has been translated by ANEAS de México with permission from the American Water Works Association and U.S. Environmental Protection Agency. Any misinformation caused by the translation is solely the responsibility of the translator.
1 Este artículo, publicado originalmente en inglés en la edición de noviembre 2015 de Opflow (Vol. 41, N° 11), ha sido traducido por ANEAS de México con permiso de la American Water Works Association y la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA por sus siglas en inglés). Cualquier información equívoca causada por la traducción, es de la exclusiva responsabilidad del traductor.

 

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